Yemen, caminando al borde del precipicio

Con un reciente golpe de estado, enfrentamientos con decenas de víctimas mortales en el sur del país y la mayoría del personal diplomático evacuado, Yemen no se presentaba como el mejor destino. En el aeropuerto de Saná comprobé que los viajeros habían sido sustituidos por militares, lo que era un adelanto de lo que me iba a encontrar en aquella capital.

A la salida de la terminal dos jóvenes soldados con una bola de qat en el carrillo derecho se acercaron a mí para saber a dónde iba. Les respondí que hacia el centro y les pregunté si era seguro. Uno de ellos, el que a duras penas hablaba algo de inglés, me dijo: “ahora sí, las cosas están cambiando, puedes estar tranquilo, los extranjeros siempre son bien recibidos”. Traté de obviar el reciente secuestro de una trabajadora francesa del Banco Mundial y sonreí.

IMG_20150220_113932

En la parte trasera de aquel destartalado taxi avanzaba hacia el centro de Saná con  una mezcla de acojone y emoción. Miedo, por la inseguridad derivada del caos reinante en el país durante los últimos meses. Emoción, por poder conocer de primera mano lo que de verdad estaba pasando en Yemen.

Dejé mis cosas en el hotel y di una pequeña vuelta por el barrio de Al Wahdah. Quería un guía que me acompañara a lo largo de la jornada y que me hiciese de traductor cuando fuera necesario. Tras hablar con varias personas, conocí a Ahmed, un somalí que había emigrado hacía dos décadas a Yemen. Este cincuentón, conductor de autobús desempleado, con seis hijos y dos nietos, sería mi sombra en Saná.

IMG_20150220_113458

Nos montamos en un minibús en dirección a la ciudad vieja. Tras bajarnos frente al Ministerio de Economía volví a ver otra demostración de fuerza por parte de la milicia Huthi. Tras un perímetro de bloques de cemento y alambradas, media docena de Toyotas Hilux con metralletas en la parte trasera custodiaban el edificio gubernamental. Próximos a los vehículos, varios grupos de soldados charlaban sin soltar sus AK-47. El clima prebélico enrarecía el ambiente y llenaba de tensión la vida de la capital.

Pero las cosas empezaron a cambiar. Tras cruzar la hermosa puerta de Bab Al Yaman me adentré en la ciudad histórica y fue como si hubiese viajado en el tiempo. Entre aquellas casas centenarias de piedra rojiza y mosaicos blancos de alabastro en las ventanas se escondía un mundo nuevo donde comerciantes y transeúntes vivían, trabajaban y vestían de la misma forma que lo venían haciendo desde hacía siglos. Si no fuera por los teléfonos móviles o algún vehículo que trasportaba mercancías aquí se podría rodar una películas histórica sin necesidad de extras ni decorado.

IMG_20150220_114159

Comerciantes gritaban el precio del kilo de pimienta, señoras envueltas en niqabs preguntaban cuándo habían matado el cordero y jóvenes en ruidosas motos esquivaban velozmente a los transeúntes. Aquel ambiente cotidiano pero a la vez extraño hizo que me olvidara por un momento de la difícil situación que estaba atravesando el país. Como dijo un vendedor de cerámicas: “manden unos u otros, la vida debe continuar”.

Paseaba maravillado por la que tiene fama de ser una de las ciudades más antiguas del mundo, y la que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad en 1986, cuando me paré a ver cómo cosía Yasser. Este sastre de piel tostada, pelo blanco, gafas oxidas y manos de pianista, cosía túnicas con vicio frente a su tienda. Cuando me vio retiró unas telas y me invitó a sentarme en un carcomido taburete de madera.

IMG_20150220_131225

Hablamos de Oriente Próximo, de al-Ándalus y le conté algo sobre mi vida y mis viajes. De una forma despistada pregunté por la situación de Yemen. Aquí fue cuando este maestro del dedal y la aguja levantó la mirada y enseñó su carácter. No hizo falta hacer más preguntas, él quería contar y no le preocupaba que nadie nos escuchara.

Seguir leyendo

NOTA: Esta crónica fue escrita a mediados de marzo del 2015 para la revista ‘Frontera D’, poco antes de que se produjeran los atentados en las mezquitas de Saná y comenzara la ofensiva liderada por Arabia Saudí en Yemen. Pincha en el enlace anterior para continuar leyendo. 

Pin It on Pinterest