Salvador de Bahía, donde nace el ritmo

Salvador de Bahia

La alegría, el color y sobre todo el ritmo inundan las calles de esta ciudad brasileira. Salvador es un lugar fascinante, donde el buen ambiente, la simpatía y la hospitalidad de sus gentes te invitan a soñar con quedarte una temporada por aquí. La mezcla de culturas europeas, indígenas y africanas, herencia de supasado esclavista, están hoy reflejadas en sus edificios, costumbres, gastronomía y bailes.

Las famosas escuelas de ‘capoeira’, esa danza-lucha afrobrasileira que hoy se practica en todo el mundo; el ‘candomblé’, una religión que mezcla la fe cristiana con la veneración a los dioses africanos; o comidas como la ‘moqueca’ y el ‘acarajé’, son algunos de los ejemplos que te harán comprender porque es la ciudad más africana fuera de África.

Cruzeiro de São Francisco

Salvador hay que pasearla disfrutando de sus gentes y su clima, tratando de contagiarse de su alegría y su colorido.Dirígete al centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y callejea por el barrio del Santo Antônio, la Praça da Sé y el Pelourinho. De las 365 iglesias que dicen que hay en Salvador, una por cada día del año, hay dos que no puedes dejar de visitar: São Francisco y Nosso Senhor do Bonfim.

Si quieres es conocer un lugar auténtico, acércate al mercado de abastos de São Joaquim y verás cómo es la vida bahiana, donde todo transcurre entre simpatía, picaresca y sobre todo mucha calma. Las playas de la región de Bahía son espectaculares, y puedes optar por arenales urbanos como el Farol da Barra o Itapuã, o perderte por la magnífica Praia do Forte.

Praia do Forte

La ciudad histórica, la cultura y las playas son el reclamo turístico de esta zona, pero a lo que hay que venir a Salvador de Bahía es a cantar y a bailar. Por eso mismo, no es casualidad que algunos de los mejores músicos de Brasil salieran de estas calles: Gilberto Gil, Caetano Veloso, Dorival Caymmi, João Gilberto, Ivete Sangalo o Carlinhos Brown, entre otros.

Hubo también artistas internacionales de renombre que se enamoraron y grabaron en esta ciudad, como Paul Simon o el mismísimo rey del pop, Michael Jackson, quien eligió a Bahía y a los percusionistas de Olodum para hacer el videoclip de una de sus canciones más emblemáticas: They don’t care about us.

Y hablar de Brasil es hablar de carnaval, y aunque la fama internacional la tiene Rio de Janeiro, los brasileiros dicen que el mejor es el de Salvador de Bahía. A diferencia del Sambódromo carioca (que tiene capacidad para 80.000 personas y las entradas cuestan entre 50 y 600 euros), el carnaval de Bahía es gratuito para los más de dos millones de personas que abarrotan las calles bailando al ritmo de los tríos eléctricos (camiones adaptados para llevar a las orquestas por toda la ciudad).

Perscusion Pelourinho

De todas formas, para mí la fiesta estrella de Salvador tiene lugar todas las ‘terças-feiras’ (los martes) por la noche, cuando las escuelas de percusión desfilan por las calles del Pelourinho tratando de tocar los ritmos más pegadizos. Grupos de percusionistas de todas las edades logran hacer bailar a todo el público y crear un ambiente con una energía que no he visto nunca antes.

Si finalmente te decides a venir a Salvador de Bahía ya sea buscando el carnaval, participar en una roda de capoeira o bailar al son de los timbales y tambores, recuerda siempre el estribillo de la famosa canción: “el baiano tiene a Dios en su corazón y al diablo en sus caderas”.

Galería de imágenes

Reportaje publicado el nº11 (Octubre 2014) de la revista Èvoque

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