'' donde hay un deseo, hay un camino ''

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Al cruzar la frontera

Es la una de la madrugada en una oscura y desangelada estación de tren del interior de Mozambique. Esto es Cuamba. Cansado, un poco perdido y con mucha hambre trato de encontrar un sitio para pasar la noche. Tras media hora de inútil búsqueda me dirijo a la puerta del mercado y pregunto si es seguro dormir allí. Una joven con dos críos me dice que ella lo hace siempre, que a veces algún ‘bandido’ viene a molestar, pero que son muchos y se protegen entre ellos. Decido sentarme y extender mi saco. Pasar la noche en la calle nunca es la mejor opción, pero a veces es la única. Compruebo que muchos de los que están allí son campesinos que vienen con sus productos a Cuamba. Hasta que venden todo lo que traen no vuelven a sus aldeas, por lo que pasarán tres o cuatro días en aquel mercado. Noto que un hombre que está apoyado en un verja se interesa por mí. Es grande y fuerte, pero me cuesta verle la cara en medio de la oscuridad. Se acerca y se sienta a mi lado. Desconfío. Se interesa por mi vida. Soy escueto en mis respuestas, incluso grosero. Después de unos minutos me doy cuenta de que solo quiere conversar. Didier es un congolés que se escapó del campo de refugiados de Maratane, en Nampula (Mozambique). Me cuenta varias atrocidades que vivió en su país y algunas de las penurias que sufrió en Mozambique. Su vida es una constante huida. Quiere cruzar clandestinamente a Sudáfrica, pero primero debe juntar el dinero suficiente para hacerlo. Intercambiamos algunas historias... read more

Se desangra Yemen

Hace tres meses visitaba Saná, la capital de Yemen. Tras cruzar la puerta de Bab Al Yaman me quedé maravillado con la ciudad histórica. Edificios centenarios de adobe decorados con preciosos mosaicos blancos, un mercado urbano de los que ya no quedan, huertos públicos y calles llenas de vida. Tenía la sensación de haber retrocedido varios siglos en el tiempo. Pero también sentí que la tensión política te ahogaba, que el miedo se empezaba a apoderar de la población y que la guerra civil se les venía encima. En aquel ambiente de preguerra varias personas me avisaron de que esto podía suceder, concretamente recuerdo dos testimonios: Yasser (el sastre): “¿tú no sabes lo que está pasando ahora? Los problemas entre chiís y sunís son muy serios, hemos llegado a un punto de muy difícil solución. Ahora hay odio, ansias de poder y puntos de vista totalmente diferentes sobre cómo poner fin a esta situación”. Ahmed (mi fixer): “deben producirse cambios importantes que satisfagan a las dos partes. Porque si el grupo suní o el chií imponen su posición, el conflicto armado no tardará en estallar, y una vez que empieza, nunca sabes cuándo ni cómo acabará. Mira a mi querida Somalia, día a día continúa desangrándose”. Aquí puedes leer la crónica completa que escribí sobre lo que viví allí: http://www.fronterad.com/?q=yemen-caminando-al-borde-precipicio Tres meses después de mi visita, Yemen sufre una guerra civil alimentada por potencias extranjeras. Cada día lloramos nuevas víctimas que se suman a una lista que ya supera los 2.300 muertos. Constantemente pienso si Yasser seguirá con su sastrería abierta, a dónde habrá emigrado Ahmed o si alguna... read more

En el camino encuentro las respuestas

Eran las 4,30 de la madrugada cuando entraba en la estación de tren de Nampula, en Mozambique. Mi propósito era cruzar el país a lo ancho hasta llegar a Cuamba. Aunque pasado a euros no había demasiada diferencia entre viajar en el destartalado vagón de tercera clase y en el quiero y no puedo de la ejecutiva, decidí hacerlo en el más económico. Los vagones de clase popular ya olían mal antes de llenarse, un adelanto de lo que sería el viaje. Las primeras horas las pasé adormilado, refugiado en mi asiento tomando algunas notas. Quienes me conocen saben bien que no soy un hombre de alegres despertares y menos cuando la noche anterior ya la había pasado viajando. A medida que abría el día el interior del tren empezaba a llenarse de vida. Cambio de asientos, llantos de niños con hambre, pasajeros que se colgaban de las ventanas para comprar comida en cada parada y un millón de gestos. En una de las estaciones aprovecho para comprar unos plátanos y unos cacahuetes, dos productos que encuentras en cualquier parte de este continente. Entre los vagones aparecen dos niños, sus caras y sus ropas hablan por ellos. Mirando a estos jóvenes ya te das cuenta de que ellos llegaron tarde al reparto de la suerte. Los chavales viven en las vías. Se refugian entre los trenes y se ganan la vida cargando bultos a cambio de unas monedas. Comparto unos plátanos y una breve conversación. Con mal cuerpo vuelvo a montarme en el convoy deseando que algún día abandonen esa perra vida. A las cuatro horas de haber empezado... read more

¿Dónde está el infierno?

Por el momento no lo he visitado, pero si hay un lugar en la Tierra que se debe de parecer al infierno es el desierto del Danakil. Esta región situada entre Eritrea, Etiopía y Djibouti tiene condiciones climáticas extremas, está prácticamente despoblada y ofrece un paisaje diferente a todo lo que hayas visto antes. El Danakil tiene la temperatura media más alta de un lugar habitado (35ºC). Aquí no hay vegetación ni animales, solo se divisa una tierra árida de vistosos colores y formas extrañas. Cuando te adentras en esta zona tienes la sensación de estar caminando sobre un cuadro impresionista. Hay un enorme contraste entre la dureza del clima y el encanto de este lugar. En esta depresión situada a 150 metros por debajo del nivel del mar se extienden lagos de sal, llanuras de azufre pintadas de amarillo y verde, y pedregales de sulfuro teñidos de rojo intenso. Es un paisaje propio de otro planeta. Esta zona tiene una belleza envenenada. Es imposible no sorprenderse con sus vivos colores y extrañas formas generadas por la gran actividad volcánica y las condiciones climáticas excepcionales. Pero no te engañes, meter el pie en uno de esos géiseres verdes o tocar alguno de los charcos rojos burbujeantes puede suponer grandes daños. La composición ácida de esta tierra es completamente corrosiva. Sigue leyendo Artículo publicado en la Revista Traveler... read more

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