La decadencia del turismo en Egipto

Agoniza Egipto. Las transiciones políticas nunca fueron fáciles para ningún Estado, y en el caso de la casa de los faraones se está cobrando demasiadas víctimas. Casi cuatro años después del inicio de la Revolución egipcia, las cifras de pobreza continúan aumentando, según los últimos datos un 25% de sus habitantes vive con menos de dos dólares al día.

La tasa de analfabetismo, un 26% de los 85 millones de egipcios, es escandalosa. Problemas energéticos, altos niveles de corrupción y un gran déficit democrático, no dibujan un futuro optimista para este gran país.

El Cairo

Sin duda, una de las mayores víctimas de esta situación está siendo la industria turística. Desde el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero de 2011 el descenso de visitantes ha sido del 37%, según los datos facilitados por la Capmas (Agencia Pública de Movilización y Estadística de Egipto), muy lejos de los 15 millones de turistas que llegaban cada año antes de la Revolución.

Unos dicen que la situación ha sido provocada por los cambios políticos en el país y otros le echan la culpa a los conflictos en Oriente Próximo, seguramente sea por los dos. Lo cierto es que la industria turística está viviendo su peor momento en décadas. Se palpa en la calles, en los restaurantes, en los comercios y museos, en cualquier lugar.

Chatarra a orillas del Nilo

Las calles del Cairo continúan siendo un ejemplo de multiculturalidad, pero pocos de ellos son turistas. Hace algunos días visitaba el Museo Egipcio y parecía que lo habían cerrado conmigo dentro.

Remontando el Nilo, a 700 km al sur de la capital del país, a la altura de Luxor, el descenso de visitantes está causando estragos. Mientras navegas por este gran río en dirección a Aswan te das cuenta de que la situación es más seria de lo que parecía.

Descenso turismo Egipto

En la orilla Este decenas de trasatlánticos se pudren por la falta de visitantes. Barcos que acogieron en las últimas décadas a adinerados turistas y albergaron lujosas cenas con baile, hoy forman un cementerio flotante a orillas del Nilo. Los pocos cruceros que mantienen una línea regular apenas consiguen completar una tercera parte de su capacidad.

No hace tanto tiempo, Egipto era un destino de moda a nivel mundial. Su increíble patrimonio histórico, el desierto blanco de Farafra y las playas del Mar Rojo atraían a millones de visitantes cada año. Muchos de ellos siguen acudiendo, pero las cifras no son suficientes para mantener la enorme industria turística (este sector representa un 11% del PIB egipcio).

Kom Ombo Temple

 

La realidad contradice los datos oficiales

Por su parte, el ejecutivo egipcio no comparte esta opinión. En unas recientes declaraciones la ministra de Turismo, Adela Ragab, defendía que el aumento de un 76% de los visitantes en agosto de 2014 con respecto al año anterior “demuestra que Egipto está en el camino adecuado hacia la recuperación del turismo”.

Mientras los datos oficiales dicen que la situación empieza a mejorar, los comerciantes, hosteleros, guías y gentes que dependen de esta industria se enojan y animan a sus representantes a que acudan a comprobarlo. Se muestran desesperados porque ya no les quedan casi recursos para aguantar. “Si esto no mejora pronto, tendremos que echar el cierre”, dice Ahmed, propietario de una tienda de souvenirs en el bazar de Aswan.

turismo Egipto

Desgraciadamente, la realidad y la actualidad dan la razón a Ahmed y se la quitan a la ministra. Y el futuro no es demasiado esperanzador. Los ataques en Francia a la revista ‘Charlie Hebdo’ hacen prever que los gobiernos europeos mantendrán sus recomendaciones de no visitar este país, y eso no ayudará cumplir los cálculos de la ministra.

Debemos recordar que el 72% de los turistas que acudieron en el último año provenían de Europa, el 22% de países árabes y el resto de otras zonas del mundo. Los rusos, que hasta ahora mantenían vivas las zonas del Mar Rojo, previsiblemente dejarán de acudir el año próximo debido a los efectos de la crisis de su moneda. Y los visitantes de algunos países árabes como Siria o Libia, que tenían Egipto como uno de sus destinos favoritos, continuarán sin viajar mientras sigan sufriendo sus conflictos nacionales.

No dejes de venir a Egipto

Este es el panorama del sector turístico egipcio, oscuro, tirando a agónico. Es la sensación vivida durante unas semanas en la casa de los faraones y lo que me trasmitieron todos aquellos con los que tuve la oportunidad de conversar.

Pero a pesar de todo, sigue siendo un país acostumbrado y preparado para acoger visitantes de todo el mundo, con una historia y una cultura fascinantes, uno de esos destinos que todos deberíamos conocer en algún momento de nuestra vida. No eres completamente consciente de lo avanzada que fue la civilización del Antiguo Egipto hasta que acudes aquí.

Valley of the Kings

Por estos motivos solo puedo recomendar encarecidamente venir a Egipto, y todavía más en este momento. Tendrás el país prácticamente para ti. Es perfecto para los que nos gusta viajar a nuestro ritmo y sin demasiados visitantes a nuestro alrededor.

Si sabes regatear, y sobre todo, si tienes paciencia para buscar y comparar, encontrarás gangas. Hoteles a mitad de precio; cruceros de cuatro días por el Nilo con todo incluido por 120 euros; restaurantes donde cenarás manjares por menos 10 euros, etc.

Si lo que te hace dudar es la seguridad, yo no me preocuparía en exceso, policías y militares custodian los monumentos y pasean por las principales avenidas de las ciudades.

Mención especial merecen los egipcios. Conocí y conviví con gente extraordinaria. Personas cultas, desinteresadas y llenas de amabilidad. Que el ‘caza turistas’ que te espera a la salida de un monumento no te ofrezca una imagen equivocada del resto de la población. Los egipcios son tolerantes, buena gente, de la que merece la pena conocer.

Y por último, pero no menos importante, además de pasar unas vacaciones increíbles, piensa que también estarás contribuyendo a levantar este gran país.

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