crónicas

Navegando por la cuna de los faraones

Si eres de los que odia las aglomeraciones, de los que te gustaría que cerraran una ciudad para ti y quieres visitar un lugar que guarda una historia apasionante: es el momento de que viajes a Egipto! La inestabilidad política de este país y la situación en Oriente Próximo provocó que en los últimos años el turismo decayera considerablemente. Pero la cuna de los faraones continua siendo un lugar seguro para viajar, los precios en restaurante y hoteles son muy reducidos y sus habitantes son excelente anfitriones. Esta vez vamos a viajar de una forma diferente, nos trasportaremos en el tiempo mientras navegamos en barco entre Luxor y Asuán. Lo haremos relajados, envueltos en el romanticismo que el río Nilo trasmite y nos empaparemos de toda la cultura e historia que Egipto alberga. Retrocede 5000 años y traspórtate a Luxor, una ciudad que fue la casa de Tutankamón, Ranses II y otros muchos faraones, y que hoy está considerada como uno de los mejores museos al aire libre del mundo. Allí está el templo de Karnak, el complejo religioso más importante del Antiguo Egipto. Paseando entre esfinges, obeliscos y el patio de las 123 columnas gravadas te darás cuanta de porque es el segundo monumento más visitado del país tras las pirámides de Guiza. El templo de Luxor, que se conserva en excelentes condiciones, fue levantado en las dinastías XVIII y XIX y está dedicado a Amón (dios del viento). Entre otras muchas particularidades, recuerda que el obelisco del la plaza de la Concordia de París proviene de aquí. Al día siguiente, dedica la jornada a conocer el valle de los Reyes y de las Reinas y... read more

Yemen, caminando al borde del precipicio

Con un reciente golpe de estado, enfrentamientos con decenas de víctimas mortales en el sur del país y la mayoría del personal diplomático evacuado, Yemen no se presentaba como el mejor destino. En el aeropuerto de Saná comprobé que los viajeros habían sido sustituidos por militares, lo que era un adelanto de lo que me iba a encontrar en aquella capital. A la salida de la terminal dos jóvenes soldados con una bola de qat en el carrillo derecho se acercaron a mí para saber a dónde iba. Les respondí que hacia el centro y les pregunté si era seguro. Uno de ellos, el que a duras penas hablaba algo de inglés, me dijo: “ahora sí, las cosas están cambiando, puedes estar tranquilo, los extranjeros siempre son bien recibidos”. Traté de obviar el reciente secuestro de una trabajadora francesa del Banco Mundial y sonreí. En la parte trasera de aquel destartalado taxi avanzaba hacia el centro de Saná con  una mezcla de acojone y emoción. Miedo, por la inseguridad derivada del caos reinante en el país durante los últimos meses. Emoción, por poder conocer de primera mano lo que de verdad estaba pasando en Yemen. Dejé mis cosas en el hotel y di una pequeña vuelta por el barrio de Al Wahdah. Quería un guía que me acompañara a lo largo de la jornada y que me hiciese de traductor cuando fuera necesario. Tras hablar con varias personas, conocí a Ahmed, un somalí que había emigrado hacía dos décadas a Yemen. Este cincuentón, conductor de autobús desempleado, con seis hijos y dos nietos, sería mi sombra en Saná. Nos montamos en... read more

Zanzíbar, viajando a través de los olores

Esta isla africana fue cárcel de esclavos, protagonista de novelas y uno de los puntos de intercambio comercial y cultural más importantes del Índico. En su intensa y agitada historia Zanzíbar siempre se distinguió por su olores, cada influencia que llegaba hasta aquí traía consigo una esencia nueva. Por su situación estratégica a orillas del Índico fue objeto de deseo de varios imperios a lo largo de la historia. Hasta que pasó a formar parte de Tanzania en 1964, Zanzíbar (o Unguja en suajili) estuvo colonizada por los persas, dominada por sultanes árabes, ocupada por portugueses y británicos, e incluso consiguió ser una nación independiente durante un corto espacio de tiempo. Zanzíbar jugó durante varios siglos un papel clave en el comercio mundial. Era el puente a través del cual se exportaba oro, marfil y esclavos del continente africano hacia Europa y el sur de Asia. A su vez, se importaban tejidos, cerámica y especias de Arabia y la India. Fue tal la relevancia que adquirió esta isla, que en 1840 el sultán de Omán trasladó su corte desde el golfo Pérsico hasta aquí. Todos estos imperios e intercambios comerciales trajeron hasta la isla riqueza, cultura, religión y un sinfín de fragancias. Los comerciantes del siglo XIX reconocían a varias millas de la costa que estaban llegando a Zanzíbar por el intenso y agradable aroma que llegaba de las plantaciones del interior. Aunque, no todo eran olores exóticos, Livingstone apodó al archipiélago ‘Stinkibar’ (lugar maloliente), por los fuertes hedores generados por el aumento de la población en núcleos sin el adecuado sistema de alcantarillado. STONE TOWN  La que fue... read more

Encuentro con Maria Theresa de Habsburgo en las Simien Mountains

Llevaba un par de días en Gondar cuando conocí a Octavi. Un tipo tranquilo y tolerante que lleva casi un año recorriendo África. Este catalán de treinta años es de los mejores compañeros de viaje que he tenido. Tras la presentación de rigor y una breve charla, nos dimos cuenta de que podíamos hacer buena pareja de viaje y durante unas semanas compartimos nuestra aventura etíope a la que se irían sumando temporalmente otros viajeros que nos fuimos encontrando por el camino. Nuestro siguiente destino eran las Simien Mountains. Con más de una docena de picos que superan los 4.000 metros, son de las cadenas montañosas más altas de África. Queríamos estar entre tres y cuatro días caminando; tratar de hacer cima en el monte Bwahit y todo por un precio reducido. Tras hablar con otros viajeros y recorrer varias agencias decidimos que lo mejor era hacerlo directamente con uno de los guías del parque. De Gondar a Debark fuimos en lo que aquí llaman ‘minibús’, es decir, una furgoneta blanca de fabricación coreana de diez plazas donde se meten 20 o 22 pasajeros y se conduce inconscientemente rápido. En Debark habíamos quedado con nuestro guía y director de operaciones, Dawit. Este joven de 27 años, que nació y vivió en el corazón de esta cordillera, se ocupó de conseguirnos el equipo de acampada, buscar un cocinero para estos días y encontrar a un ranger que velara por nuestra seguridad. Después de conseguir todos los permisos y pagar la entrada del parque comenzamos nuestra subida. A media mañana nos dejaron en un camino de grava. Acabábamos de empezar y... read more

De las fuentes del Nilo a la comisaría

El Nilo Azul me había dejado prendado y no quería irme de esta zona sin conocer algo más. Tomando un fish gulash con unas cervezas St George en la terraza del ‘Amanuel’, les propuse a Dominika y Katerina una excursión para conocer otras zonas del río. Les pareció bien, así que al día siguiente por la mañana nos acercamos a un comercio local donde alquilaban bicicletas. Ellas me dijeron que en TripAdvisor habían leído varios comentarios negativos sobre el dueño de aquel negocio que también organizaba tours por el lago. Queríamos evitar el calor de mediodía y no conocíamos más opciones, por lo que no buscamos más y entramos en aquella caseta. Tres hombres sentados en unas sillas conversaban mientras mascaban qat (hoja estimulante que consume gran parte de la población). Cuando nos vieron, uno de ellos se levantó y se presentó. Se llamaban Salomón y era el dueño de aquel negocio. Como ocurre cada vez que quieres comprar algo en este país, nunca debes de quedarte con el primer precio. Tu pericia y sobre todo tu paciencia, harán que consigas un buen trato. Teniendo esto en cuenta, me puse a regatear el alquiler y, tras el habitual tira y afloja, acordamos un precio de 25 birr la hora por cada bicicleta. Mientras uno de sus compañeros preparaba las bicis, Salomón me contaba que le gustaba seguir la Liga y que hace unos años estuvo saliendo con una española. “Se llamaba Beatriz, tenía 56 años, veinticinco más que yo. Estaba perdidamente enamorada de mí”. Aseguraba que hay muchas mujeres europeas que vienen a Etiopía en busca de pareja para... read more

Descubriendo el nacimiento del Nilo

Después de un duro viaje hasta Bahar Dar y un sueño profundo me desperté impaciente por disfrutar del día que tenía por delante. Hoy iba a conocer el nacimiento y la principal fuente del Nilo: el lago Tana. El Nilo es el segundo río más largo del mundo tras el Amazonas. Está formado principalmente por dos afluentes, el Azul (que nace en el lago Tana, Etiopía) y el Blanco (que proviene del lago Victoria, Uganda). Ambos se unen en Jartum (Sudán del Norte) para desembocar después de 6.700 km en el mar Mediterráneo. Cuando se habla de Etiopía muchos piensan en el desierto (que lo hay) y en la hambruna de la década de los ochenta (que fue devastadora). Pero este país está lleno de montañas y zonas verdes. Concretamente, el Nilo Azul, el que me disponía a explorar, aporta el 90% del agua al Nilo que riega las fértiles cuencas de Sudán y Egipto. Pero además de ser un medio de vida, este río esta lleno de historia. Varias civilizaciones emergieron a orillas del Nilo y durante mucho tiempo exploradores de todo el mundo buscaron incansablemente el origen de este acuífero. Por eso y por mucho más, para mí también era un viejo sueño conocer dónde nacía. Tras un desayuno contundente me acerqué al embarcadero y tanteé con un par de marineros la ruta que más se adaptaba a mis preferencias. Además de navegar el Tana también quería visitar alguno de los más de veinte monasterios que se levantaron entre los siglos XIV y XVI en las islas del lago. Estudié las diferentes opciones y finalmente decidí montarme... read more

Caminos de Etiopía

Dejo Egipto con muy buenos recuerdos. La increíble historia que guarda este país, sus paisajes y sus gentes me dejan con ganas de más. Mis primeros días en Etiopía los pasé en Addis Abeba tratando de ordenar un poco mi vida y preparando el viaje hacia el norte. Mi siguiente parada debía ser Bahar Dar, quería seguir los pasos de Pedro Páez. El sacerdote y misionero español fue el primer occidental en descubrir las fuentes del Nilo Azul. Eran las cinco de la mañana y la estación de autobuses de la capital etíope estaba a reventar. Ser el único blanco en aquella polvorienta explanada me convirtió en el objetivo de todas las miradas y la presa perfecta para muchos buscavidas. Tras deshacerme de todos aquellos que querían cargar con mi equipaje y quitarme de encima a los que ansiaban unos cuantos birr a cambio de guiarme, logré comprar mi billete. El bus de las seis de la madrugada no salió, pero nadie explicó el porqué. El de las ocho, sí, aunque con retraso. Como no podía ser de otra forma, el transporte público en Etiopía funciona de la misma forma que en el resto de África. El autobús sale cuando está lleno, bueno, mejor dicho, cuando ya no cabe ninguna persona, animal o mercancía más en el vehículo. El pasillo, las escaleras y el techo también son lugares hábiles. Tras dejar Addis traté de acomodarme como pude y me quedé entretenido disfrutando del paisaje. Las montañas verdes dieron paso a campos mostaza con niños y mayores recogiendo tef. A las cuatro horas de salir llega la primera incidencia, un... read more

El Cairo, o bailas o te pisa

¿Cómo describir El Cairo? Tarea complicada. En ‘Las mil y una noches’ un viajero decía: “Quien no haya visto El Cairo no ha visto el mundo. Su polvo es oro; su Nilo es maravilla; sus mujeres son como vírgenes de ojos negros venidas del Paraíso; sus casas son palacios; su aire templado; sus olores, perfumes que alegran el corazón. ¿Y de qué otra forma podría ser El Cairo, si es la Madre del Mundo?” Narración preciosa, y seguro que acertada para su época, pero no se parece apenas a la ciudad que conocí y viví. El Cairo es una urbe complicada, dinámica, llena de contrastes, misterio, suciedad, religión, y sobre todo, envuelta en un caos permanente. Aquí nunca te aburrirás. Si te paras en una esquina a observar durante unos minutos, verás que es como una película, nunca dejan de pasar cosas. El tráfico es terrible, hacer sonar el claxon es deporte nacional y aprender a cruzar la calle un síntoma de que ya eres un poco más cairota. Es la ciudad de referencia a nivel cultural y económico en Oriente Próximo. El mundo musulmán lleva siglos aprendiendo y bebiendo de ella. En sus universidades y escuelas coránicas se forma la élite del mundo islámico. La mayoría de las películas y libros que se producen cada año en lengua árabe se editan y se graban en esta ciudad. No por su cultura, sino por su importancia estratégica, las grandes potencias occidentales siempre trataron de tener presencia e influencia en la capital egipcia. Buen ejemplo de ello fue la pasividad de Europa y Norteamérica tras el reciente golpe de estado en el país. Un lugar para rezar y... read more

La decadencia del turismo en Egipto

Agoniza Egipto. Las transiciones políticas nunca fueron fáciles para ningún Estado, y en el caso de la casa de los faraones se está cobrando demasiadas víctimas. Casi cuatro años después del inicio de la Revolución egipcia, las cifras de pobreza continúan aumentando, según los últimos datos un 25% de sus habitantes vive con menos de dos dólares al día. La tasa de analfabetismo, un 26% de los 85 millones de egipcios, es escandalosa. Problemas energéticos, altos niveles de corrupción y un gran déficit democrático, no dibujan un futuro optimista para este gran país. Sin duda, una de las mayores víctimas de esta situación está siendo la industria turística. Desde el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero de 2011 el descenso de visitantes ha sido del 37%, según los datos facilitados por la Capmas (Agencia Pública de Movilización y Estadística de Egipto), muy lejos de los 15 millones de turistas que llegaban cada año antes de la Revolución. Unos dicen que la situación ha sido provocada por los cambios políticos en el país y otros le echan la culpa a los conflictos en Oriente Próximo, seguramente sea por los dos. Lo cierto es que la industria turística está viviendo su peor momento en décadas. Se palpa en la calles, en los restaurantes, en los comercios y museos, en cualquier lugar. Chatarra a orillas del Nilo Las calles del Cairo continúan siendo un ejemplo de multiculturalidad, pero pocos de ellos son turistas. Hace algunos días visitaba el Museo Egipcio y parecía que lo habían cerrado conmigo dentro. Remontando el Nilo, a 700 km al sur de la capital del país, a... read more

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