Repudiados en vida, valiosos tesoros tras su muerte

Repudiados en vida, valiosos tesoros tras su muerte

Al igual que el marfil de un elefante, la piel de un leopardo o el caparazón de una tortuga, los órganos de las personas albinas en África son un preciado trofeo de caza. Estos negros de piel blanca viven aterrados por la idea de que cualquier día desalmados traficantes entren en sus casas para asesinarlos y vender sus cuerpos para realizar rituales de brujería. La historia es tan inhumana como común. Desequilibrados curanderos llegan a pagar 75.000 dólares por estos cadáveres. Utilizan sus órganos y extremidades para realizar ceremonias macabras que aseguran curarán dolencias y darán buena suerte a sus clientes. En aquellos países donde el sistema sanitario es extremadamente precario e inaccesible, gran parte de la población recurre a los hechizos y brebajes de estos brujos locales. El albinismo es una extraña condición genética caracterizada por la ausencia de pigmentación de la piel, los ojos y el pelo. Es hereditaria y aparece por la combinación de dos portadores del gen recesivo. Los albinos están capacitados para realizar cualquier actividad y desarrollar una vida normal, pero el continente africano puede llegar a ser un infierno para estos ángeles. Resultado de la miseria educativa y la incultura, gran parte de la población desconoce esta explicación y repudia a los albinos porque consideran que les traerán mala fortuna. Sus familias creen que son un castigo de Dios. Bautizados como hijos del diablo o ‘zeru-zeru’ (fantasmas), sus vecinos evitan por superstición todo contacto con ellos. La ignorancia hace que muchos padres abandonen a sus familias acusando a sus mujeres de infidelidad con un hombre blanco. Esa es la triste historia de Isaac...
‘Afrofobia’ en el país del arcoíris: “Estamos haciendo lo mismo que padecimos”

‘Afrofobia’ en el país del arcoíris: “Estamos haciendo lo mismo que padecimos”

Herschel trabaja en una empresa de logística en Ciudad del Cabo. John, un armador escocés con el que guarda buena relación, está de visita por negocios. Los dos entran en un bar del puerto, piden dos cervezas y comienzan a charlar. Un camarero se acerca a Herschel y le susurra algo al oído. –¿Qué pasa? –pregunta John. –El mánager dice que no puedo estar aquí –responde Herschel. –¿Cómo? –Hay una norma que impide entrar a negros en este bar –aclara el camarero. John levanta la voz para que todos los blancos del establecimiento le oigan y afirma: “Dile al puto mánager que beberemos estas cervezas y probablemente alguna más, y si no está de acuerdo que venga y se lo explico”. Esta historia de 1988 la contaba Herschel hace apenas dos meses. Este grandullón de barba mal recortada y gesto amable estaba abatido: acababa de leer en el periódico que un grupo de exaltados había quemado a dos hermanos etíopes dentro de su comercio. Veintisiete años después de aquel incidente en el puerto, esta vez no es una cuestión de color, sino de nacionalidad. Sudafricanos sin empleo agreden a los extranjeros acusándoles de quitarles sus trabajos. Aunque gran parte de la población rechaza estos episodios violentos, la nación más diversa de África está sufriendo un problema de xenofobia. Desde las primeras elecciones democráticas en 1994 se han venido produciendo agresiones puntuales a ciudadanos extranjeros. La crisis más grave fue en el año 2008, cuando los disturbios en los townships (poblados chabolistas) de Johannesburgo, Durban y Pretoria se saldaron con más de 60 muertos y 10.000 desplazados. Una espiral de odio que atravesó...
La ruta más peligrosa hacia Europa: atravesar el desierto para morir en el mar

La ruta más peligrosa hacia Europa: atravesar el desierto para morir en el mar

Estos días en Asmara (Eritrea), a la altura del número 154 de Harnet Avenue, se amontonan decenas de personas. No es el inicio de las rebajas y menos aún una protesta contra el Gobierno. Con los ojos empapados, el corazón en un puño y la esperanza pendiente de un hilo, buscan en los tablones de anuncios cercanos a la catedral de San José si sus familiares o amigos están entre los miles de muertos que en las últimas semanas se está tragando el mar Mediterráneo. Los eritreos tienen la desgracia de vivir en el país con más censura del mundo. No hay medios de comunicación privados y está prohibida la entrada a periodistas extranjeros, por lo que tardan días en enterarse si otra embarcación se hunde a las puertas de Europa. Cuando por el boca a boca conocen que el sueño de muchos africanos naufragó, acuden hasta aquí para saber si alguno de los suyos fue el que se ahogó en esas aguas. La escena es desgarradora. Hay días que los tablones no son suficientes para tanto muerto. Varios metros de pared con escritos en tigriña (una lengua etiópica) guardan los nombres de las víctimas. Cada folio con un nombre es una apuesta perdida, una vida robada. Muchos de ellos no superan los treinta años. Los que llevan tiempo sin tener noticias de los suyos dudan si será mejor encontrar sus nombres aquí o que hayan desaparecido tras ser capturados por alguna mafia. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 3.000 eritreos huyen cada mes del país en buscan una vida mejor....
¿Dónde está el infierno?

¿Dónde está el infierno?

Por el momento no lo he visitado, pero si hay un lugar en la Tierra que se debe de parecer al infierno es el desierto del Danakil. Esta región situada entre Eritrea, Etiopía y Djibouti tiene condiciones climáticas extremas, está prácticamente despoblada y ofrece un paisaje diferente a todo lo que hayas visto antes. El Danakil tiene la temperatura media más alta de un lugar habitado (35ºC). Aquí no hay vegetación ni animales, solo se divisa una tierra árida de vistosos colores y formas extrañas. Cuando te adentras en esta zona tienes la sensación de estar caminando sobre un cuadro impresionista. Hay un enorme contraste entre la dureza del clima y el encanto de este lugar. En esta depresión situada a 150 metros por debajo del nivel del mar se extienden lagos de sal, llanuras de azufre pintadas de amarillo y verde, y pedregales de sulfuro teñidos de rojo intenso. Es un paisaje propio de otro planeta. Esta zona tiene una belleza envenenada. Es imposible no sorprenderse con sus vivos colores y extrañas formas generadas por la gran actividad volcánica y las condiciones climáticas excepcionales. Pero no te engañes, meter el pie en uno de esos géiseres verdes o tocar alguno de los charcos rojos burbujeantes puede suponer grandes daños. La composición ácida de esta tierra es completamente corrosiva. Sigue leyendo Artículo publicado en la Revista Traveler...
La batalla contra las estatuas de colonizadores británicos en Sudáfrica

La batalla contra las estatuas de colonizadores británicos en Sudáfrica

“¡Que te jodan Rhodes! fuera de nuestras vidas, en estas calles y en este país no hay espacio para asesinos”, grita una estudiante sudafricana mientras tira un bote de pintura contra la estatua posada en la parte trasera de un camión. Después de semanas de protestas la estatua de Cecil Rhodes, colonizador y empresario británico, fue trasladada el pasado jueves desde la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) a un lugar aún por determinar. Desde primera hora de la mañana se percibía que esta sería una jornada movida. Emoción y muchos nervios entre los alumnos y algunos profesores que llevan un mes luchando para que la figura que rinde homenaje al legado del imperialismo abandone el lugar donde lleva 86 años. Como dice un estudiante de Derecho, “no ha sido fácil, los que continúan pensando que Rhodes hizo grandes cosas por este país son pocos, pero muy poderosos”. A las espaldas de Cecil John Rhodes (1853–1902) pesan miles de muertes de africanos que mandó asesinar por su deseo de explotar este continente. El político británico organizó un ejército de mercenarios que utilizó para colonizar Zambia y Zimbabue, impuso las costumbres británicas y arrasó culturas locales. En poco tiempo se hizo millonario con las explotación de las minas de diamantes. Por este tipo de cosas, Rhodes es uno de los personajes más odiados en el sur de este continente. Organizados alrededor del movimiento Rhodes must fall (Rhodes debe caer), estudiantes, trabajadores universitarios y simpatizantes portan camisetas y pancartas con lemas como: “El sufrimiento negro no se vende”, “descolonización ya”, “nuestra voz debe escucharse”, “haciendo historia, no destruyéndola” o “por Thomas...
Navegando por la cuna de los faraones

Navegando por la cuna de los faraones

Si eres de los que odia las aglomeraciones, de los que te gustaría que cerraran una ciudad para ti y quieres visitar un lugar que guarda una historia apasionante: es el momento de que viajes a Egipto! La inestabilidad política de este país y la situación en Oriente Próximo provocó que en los últimos años el turismo decayera considerablemente. Pero la cuna de los faraones continua siendo un lugar seguro para viajar, los precios en restaurante y hoteles son muy reducidos y sus habitantes son excelente anfitriones. Esta vez vamos a viajar de una forma diferente, nos trasportaremos en el tiempo mientras navegamos en barco entre Luxor y Asuán. Lo haremos relajados, envueltos en el romanticismo que el río Nilo trasmite y nos empaparemos de toda la cultura e historia que Egipto alberga. Retrocede 5000 años y traspórtate a Luxor, una ciudad que fue la casa de Tutankamón, Ranses II y otros muchos faraones, y que hoy está considerada como uno de los mejores museos al aire libre del mundo. Allí está el templo de Karnak, el complejo religioso más importante del Antiguo Egipto. Paseando entre esfinges, obeliscos y el patio de las 123 columnas gravadas te darás cuanta de porque es el segundo monumento más visitado del país tras las pirámides de Guiza. El templo de Luxor, que se conserva en excelentes condiciones, fue levantado en las dinastías XVIII y XIX y está dedicado a Amón (dios del viento). Entre otras muchas particularidades, recuerda que el obelisco del la plaza de la Concordia de París proviene de aquí. Al día siguiente, dedica la jornada a conocer el valle de los Reyes y de las Reinas y...

Pin It on Pinterest