Destinos que te demostrarán que te queda mucho mundo por conocer

Destinos que te demostrarán que te queda mucho mundo por conocer

Presentamos diez enclaves culturales y ruinas arqueológicas muy poco frecuentadas que te dejarán con la boca abierta. Seguramente no habrás escuchado hablar de ellos, pero son esenciales en la evolución de cada uno de sus respectivos países. Alguno de estos destinos no son para todos públicos, sino para auténticos viajeros con ganas de vivir extraordinarias aventuras. Eso sí, si das el paso, tendrás la sensación de retroceder en el tiempo y descubrirás las apasionantes historias que cada uno de estos lugares tiene detrás.   Sigiriya (Sri Lanka) En el corazón de la isla de Sri Lanka, en medio de una frondosa jungla y numerosos lagos, se yergue una inmensa piedra que da la sensación que fue colocada estratégicamente. En la cima, a 200 m de altura, el rey Kasyapa ordenó construir en el siglo V un palacio que también le sirviera como fortaleza.La leyenda cuenta cómo Kasyapa asesinó a su padre y le arrebató el trono. Su hermano Mogallana, heredero legítimo, se refugió en la India, reclutó un gran ejército y regresó a Sri Lanka para hacerse con el poder. Aunque el emplazamiento de Sigiriya era perfecto para resistir, el monarca fue abandonado por sus tropas y acabó suicidándose. Hoy aún se mantienen las estructuras de aquel majestuoso palacio, sus jardines y dieciocho frescos de aquella época.     Isla del Sol (Bolivia)  A casi 4.000 m sobre el nivel del mar, en medio del lago Titicaca, está la Isla del Sol. El pasado de este enclave sagrado es un debate entre lo que es leyenda y lo que es historia, o quizás una no sea nada sin la otra. La mitología cuenta...
Una tarde con la barra brava del Nacional

Una tarde con la barra brava del Nacional

No estaba muy seguro de cómo llegar al estadio Atanasio Girardot, pero una vez en el metro me bastó con seguir la marea verdiblanca. Me dirigía a ver al Atlético Nacional, el club colombiano más laureado de la historia, que se enfrentaba al Boyacá Chicó, un equipo modesto del final de la tabla. El de Medellín ya no es aquel ‘rey de copas’ que a finales de los ochenta y principios de los noventa arrasaba en los torneos nacionales y ganaba la Copa Libertadores de la mano de jugadores tan emblemáticos como René Higuita, Andrés Escobar o Leonel Álvarez, pero sigue siendo uno de los grandes equipos del país. Llegué a los alrededores del estadio un par de horas antes. En la cola de las taquillas pregunté por la zona que rugía más. —Vete a Sur, allí no cesan de cantar en todo el partido —me contestó un señor que llevaba una camiseta verdolaga con más de un millón de lavados. Mientras acariciaba la cabeza de su hijo, añadió con nostalgia —yo ya no puedo, pero en esa grada pasé los años más felices de mi vida. —Vas a salir colocado, allí solo se respira marihuana —bromearon unos jóvenes que estaban detrás. Una señora que se había arrimado interesada por mi acento me aconsejó. —Vaya con mucho cuidado, en esa grada se juntan los más locos de la ciudad. Tomé todos estos consejos en cuenta, presentí que me irían bien. Compré una entrada por 18.000 pesos (5€ aprox.). Me puse al final de una larga cola y esperé pacientemente. Estábamos entrando cuando un grupo de quince tipos empezaron a...

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