‘Afrofobia’ en el país del arcoíris: “Estamos haciendo lo mismo que padecimos”

Herschel trabaja en una empresa de logística en Ciudad del Cabo. John, un armador escocés con el que guarda buena relación, está de visita por negocios. Los dos entran en un bar del puerto, piden dos cervezas y comienzan a charlar. Un camarero se acerca a Herschel y le susurra algo al oído.

–¿Qué pasa? –pregunta John.

–El mánager dice que no puedo estar aquí –responde Herschel.

–¿Cómo?

Hay una norma que impide entrar a negros en este bar –aclara el camarero.

John levanta la voz para que todos los blancos del establecimiento le oigan y afirma: “Dile al puto mánager que beberemos estas cervezas y probablemente alguna más, y si no está de acuerdo que venga y se lo explico”.

Esta historia de 1988 la contaba Herschel hace apenas dos meses. Este grandullón de barba mal recortada y gesto amable estaba abatido: acababa de leer en el periódico que un grupo de exaltados había quemado a dos hermanos etíopes dentro de su comercio. Veintisiete años después de aquel incidente en el puerto, esta vez no es una cuestión de color, sino de nacionalidad. Sudafricanos sin empleo agreden a los extranjeros acusándoles de quitarles sus trabajos.

marcha contra afrofobia

Manifestación contra la ‘Afrofobia’

Aunque gran parte de la población rechaza estos episodios violentos, la nación más diversa de África está sufriendo un problema de xenofobia. Desde las primeras elecciones democráticas en 1994 se han venido produciendo agresiones puntuales a ciudadanos extranjeros. La crisis más grave fue en el año 2008, cuando los disturbios en los townships (poblados chabolistas) de Johannesburgo, Durban y Pretoria se saldaron con más de 60 muertos y 10.000 desplazados.

Una espiral de odio que atravesó fronteras

El pasado mes de abril el mundo volvió a mirar horrorizado a Sudáfrica. Durante varias semanas grupos de locales armados con palos y cuchillos quemaron comercios, destruyeron casas y atacaron a inmigrantes. El balance fue de siete muertos y miles de personas presas del miedo que regresaron a sus países de origen.

township johannesburg

Las reacciones desde el exterior no tardaron en llegar. Nigeria y Malaui evacuaron a centenares de ciudadanos. Varios vehículos con matricula sudafricana fueron apedreados a la entrada de Mozambique y la frontera tuvo que ser cerrada durante un par de días. La Unión Nacional de Estudiantes de Zimbabue animó a atacar comercios sudafricanos en su país. Una enorme espiral de odio que solo cesó temporalmente.

En el salón de su casa Herschel recuerda algunas de las humillaciones que sufrieron los ciudadanos de color durante la segunda mitad del siglo XX y lo mucho que costó alcanzar la igualdad de derechos en esta nación. Con la mirada perdida, caminado de un lado al otro del salón, afirma: “No encuentro ninguna explicación. Estamos practicando lo mismo que padecimos”.

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Artículo publicado en ‘El Confidencial’ – 3/07/2015

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